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El ¿polémico? doble aguinaldo en los medios

El ¿polémico? doble aguinaldo en los medios


El ¿polémico? doble aguinaldo

Mi opinión concreta sobre el doble aguinaldo tiene sustento en mi conocimiento básico sobre macroeconomía, y sobre el proceso sostenido y generalizado de incremento de precios, es decir, sobre la inflación. El siguiente análisis dista de ser concluyente, y creo que es importante tener la mayor cantidad de perspectivas acerca del tema, para enriquecer el debate y así incentivar a un análisis crítico de las presentes y futuras políticas económicas implementadas en nuestro país.

Hoy existe mucho debate acerca de si el doble aguinaldo es inflacionario o no, si es recesivo (igual a desempleo) o no, y si es “injusto” o no. Sobre lo último, es difícil tomar una postura objetiva, por lo que dejaré esa reflexión para el final. Sobre si es inflacionario o no, la respuesta es contundente y rotunda: no. ¿Por qué? Para explicarlo más fácil, explicaré el error de los que piensan que sí es inflacionaria. Bien, ¿qué es lo que están pensando los que afirma que es inflacionaria? Lo siguiente: piensan que un doble aguinaldo es (lo que llamamos los economistas) un “shock” de demanda, es decir, que el dinero en manos de los trabajadores se transforma en consumo, el doble del consumo esperado por los productores, y como la oferta es inelástica en el corto plazo (que es un argumento bastante sólido, y si no, los especuladores de precios lo reemplazan bastante bien): los precios tienen que subir para que no existe exceso de demanda, y se retorne al equilibrio. Sí…

Para ponerlo en pocas palabras: vos vas cada mañana a la tienda, de lunes a sábado, y compras un chocolate. Pero los domingos acostumbrabas comprar dos chocolates (que representa las compras que hacen los trabajadores a fin de año con un solo aguinaldo). De pronto, un domingo vas a la tienda y en vez de comprar los acostumbrados dos chocolates, ¡compras tres! La caserita, que estaba acostumbrada y tenía todo planificado para que compres dos, no tiene el chocolate extra que le pides. Entonces ella, para no perder la compra, corre a comprarlo de su amiga, a la vuelta de la esquina. Cuando vuelve te dice, joven, le tengo que cobrar más porque “apenas” he conseguido este chocolate extra. Como vos estás contento de que tienes más plata, con toda confianza le dices: “qué puedo hacer pues case”, y se lo compras.

Simplificado, es lo que la mayoría de los economistas piensan, que sumado a lo que se conoce como puja distributiva, les hace pensar que un proceso inflacionario puede surgir de este shock de demanda, o sea del doble aguinaldo. ¿Tienen razón? Y no, básicamente porque cualquier proceso inflacionario tiene, necesariamente, que estar acompañado por un proceso de emisión monetaria que sostenga el shock inicial de demanda, porque inflación es un aumento sostenido y generalizado de precios, y no una simple variación de los precios, que es lo que sí pasará, pero que es muy diferente a la inflación. De nuevo, en nuestro ejemplo, inflación sería: que a partir del domingo que compraste tres chocolates, compres dos chocolates los restantes días de la semana, algo que necesariamente necesita más dinero cada día, y que obligará a la caserita a subir los precios también cada día. Acá es donde el ministro de economía ha sido explícito, y parafraseo lo que dijo hace poco: “En el caso de que esta medida genere inflación, serán tomadas las medidas necesarias”. Por lo que me deja tranquilo saber que la emisión monetaria (más dinero en las calles) no acompañará ningún repunte de la tasa de inflación: sin dinero extra, no hay inflación, a lo sumo, una simple variación de los precios en el corto plazo.

Listo, ¿pero entonces? ¡Es recesivo (que es igual a desempleo)! Nuevamente, no. El mecanismo es más simple, el consumo extra que se genere con este doble aguinaldo, son ingresos extra para los empresarios que tienen que pagarlo. Keynes (un economista medio famoso) decía que “tu consumo es mi ingreso y mi ingreso es tu consumo”. Pensémoslo, nuevamente, en términos simples: vos vas a comprarle a la caserita un chocolate, la caserita con tu compra, puede comprarse una bolsa de pasankalla, el vendedor de pasankalla con esa compra, puede comprarse un bolígrafo para anotar sus ventas, para no hacerla más larga, adiviná quién vende bolígrafos, sí: vos. ¡Listo! Ahora pensá qué pasaría si compras dos chocolates, o tres, o cuatro, o cinco…te das una idea (bien, el vendedor de pasankalla no te va comprar mil bolígrafos, pero imaginate que vendes borradores, hojas, etc.). Lo más importante, nuevamente, ¡es que esto no es inflacionario! ¿Por qué? Porque si lo fuera, basta con subir un poco la tasa de interés, y chau, se sacan los bolivianos extra que circulan (que era lo que te decía del no-acompañamiento de la emisión monetaria a cualquier repunte inflacionario: en economía esta política se denomina “inflation targeting”, algo que el gobierno practica incipientemente desde 2005, y muy fuertemente desde el 2010: sí sí, después del “gasolinazo”).

En resumen, el doble aguinaldo no es inflacionario ni es recesivo, ¡por el contrario! podría ser expansivo. Pero, nuevamente, para controlar la inflación esto seguramente será contrarrestado. Para agregar, se habla de que los mediano y pequeño empresarios sufrirán este embate en sus hojas de balance, es decir, no podrán pagar el doble aguinaldo. Entonces respondo, el pequeño empresario, no tiene empleados, y si los tiene, los tiene “en negro” (algo muy malo, pero significa que no es un problema, porque tenerlos “en negro” es no tener un contrato laboral explícito acorde a la ley). El mediano empresario que tenga a sus trabajadores “en blanco” (lo contrario a “en negro”), seguramente será el más afectado, pero es a su vez el más beneficiado con el repunte de la demanda agregada (el consumo de los tres chocolates), y ni hablar del pequeño empresario (del gran empresario hablaré en breve). Este último argumento es difícil de probar en su totalidad, pero es de mayor importancia saber que de la única manera que este doble aguinaldo sea perjudicial para la población de bajos recursos (que es importante señalarlo: de todas maneras no recibirá el aguinaldo) es una aceleración de la inflación, cosa que está descartado. ¿Por qué estoy tan seguro que el ministro no dejará que repunte la inflación? Porque cuando era posible crecer más rápido, hace dos años, no se hizo porque había que priorizar la inflación. Algo que comparto, y que refuerza mi opinión acerca de lo que el ministro piensa como de gran importancia: tener controlada la inflación.

Entonces, si el aguinaldo no es recesivo ni tampoco inflacionario ¿qué otra “taradez” se mandó el presidente? Esta es mi propia lectura de política económica sobre la futura situación económica del país, y que va más allá de aspiraciones políticas del MASismo en 2014 (para bien o para mal, ¿no está claro que es imposible que pierda?):

Si bien el doble aguinaldo no es inflacionario ni recesivo, otras cosas sí lo son. En particular, la recuperación de EEUU provocará en breve una suba de las tasas de interés de los bonos del tesoro norteamericano, algo difícil de explicar en detalle en este momento, pero que significa que nuestro principal producto exportable, o sea lo que vendemos al exterior: gas, pierda valor en el corto plazo. Si el gas pierde valor, el principal ingreso del gobierno: los impuestos a los hidrocarburos, se verá reducido rápidamente: ¡eso es recesivo! En este contexto, los productores en nuestro país, no estarán de acuerdo con bajar los precios. Porque, nuevamente como Keynes decía, en momentos de recesión los precios son “inflexibles a la baja”. Es decir, cuando vas donde la caserita y todos le compran, es viva y seguro sube los precios. Pero cuando nadie le compra…olvidate de que los baje, ¡no lo hace!

En este sentido el gobierno ya jugó su carta (o si quieren, hizo la primera movida, porque la política económica es sin duda un juego de ajedrez) con el doble aguinaldo: ahora tiene el poder político de negociar en el futuro reducciones de salarios, y mayores incentivos a los empresarios y productores para generar crecimiento y mayor recaudación fiscal (impuestos), cuando los ingresos por la venta de gas se reduzcan. O sea los que “lloran” hoy, mañana serán compensados, y los que “saltan de alegría” hoy, mañana tendrán que ajustarse.

Este presidente “medio tonto”, es bastante inteligente a mi parecer (aunque es justo admitir que se manda bastantes) porque se anticipa al momento en el que no pueda ser “tan bueno” y, más bien estará obligado a demandarle a la población un “ajuste del cinturón”.

Ahora, ¿es justo el doble aguinaldo? Lo siguiente, es mi opinión subjetiva y sin fundamento teórico sobre el tema: claro que sí¿?!: estamos hablando de trabajadores del Estado y de empresas privadas (en especial), que en su mayoría tienen postergados sus derechos laborales (que por decir algo son reconocidos internacionalmente), y que si tienen la suerte de estar “en blanco” son explotados con casi seguridad. Los empresarios ¿perjudicados?: no soy parte del grupo que demoniza a los empresarios, para nada, pienso que son los generadores de riqueza por excelencia en el sistema capitalista, y que sin ellos es imposible pensar en crecimiento, desarrollo y distribución de la riqueza: ¡pero esa riqueza tiene que ser distribuida! No existe Papa Noel muchachos. Además, ¿estás seguro que cualquier pérdida no contemplada por el gran, mediano o pequeño empresario no será traladada (un poquito) a precios? No jodamos (acordate que variación de precios no es inflación) El gasto fiscal y el consumo interno es lo que en países subdesarrollados y con poca trama industrial, como el nuestro, genera ese crecimiento, desarrollo y mejora en la distribución del ingreso, de los que hoy muchos esgrimen ser defensores y por eso critican el doble aguinaldo.

Pero no hay que dejarse engañar tampoco, esto es un “te doy ahora para quitarte después”. Si está “bien” o “mal”, es difícil saberlo, porque sólo dentro de dos o tres años veremos si el gobierno puede afrontar una reducción de los precios del gas, su principal fuente de ingreso, y logra mantener los altos estándares auto-impuestos de crecimiento. El pronóstico es reservado, por un lado el ministro de economía es uno de los más “longevos” en su cargo de toda Latinoamérica, por algo es. Mientras que el presidente esgrime un poder político que será puesto a prueba, cuando los vientos no sean tan favorables como hasta ahora.

Por último, algo sí es cierto en toda la historia de los gobiernos populistas / socialistas / intervencionistas y todos los “istas” próximos a la izquierda en Latinoamérica: que cuando el pueblo tiene hambre o ve su bolsillo vacío, hasta los héroes pueden ser desterrados. Otro día la seguimos…

Víctor Ruilova

Economista – FCE UBA

Buenos Aires, 22 de noviembre de 2013